
Introducción
El análisis y reconstrucción de accidentes de tráfico es una disciplina consolidada dentro de la criminalística, cuya finalidad es determinar de forma científica las causas, dinámicas y responsabilidades de un siniestro vial. Sin embargo, el auge de los vehículos eléctricos (VE) plantea nuevos desafíos tanto técnicos como metodológicos para los peritos especializados.
Con la creciente implantación de estos vehículos en la circulación urbana e interurbana, se hace imprescindible actualizar los procedimientos periciales, identificar nuevos riesgos inherentes a su tecnología, y adaptar la interpretación de las evidencias a un nuevo paradigma de movilidad.
1. Diferencias estructurales y funcionales del vehículo eléctrico
Los vehículos eléctricos difieren en varios aspectos clave respecto a los de combustión interna, factores que influyen directamente en el análisis forense de accidentes:
- Peso y distribución de masas: Las baterías de litio de gran capacidad aportan un peso significativo, concentrado habitualmente en la parte baja del vehículo. Esto modifica el centro de gravedad y el comportamiento dinámico en frenadas, colisiones y vuelcos.
- Ausencia de ruido del motor: El funcionamiento silencioso de los VE puede suponer un factor de riesgo para peatones o ciclistas, especialmente en maniobras a baja velocidad.
- Sistema de frenado regenerativo: Este sistema reduce el uso de frenos convencionales, alterando patrones esperados de desgaste en discos o pastillas, lo que puede complicar el análisis de frenadas o la estimación de velocidades previas al impacto.
- Transmisión directa: La respuesta inmediata del motor eléctrico puede provocar aceleraciones bruscas no anticipadas por otros usuarios de la vía, condicionando la dinámica del accidente.
2. Condicionantes en la reconstrucción de accidentes
a. Obtención e interpretación de datos
Los VE cuentan con sistemas avanzados de monitorización (ECU, BMS, GPS, cámaras, sensores de proximidad, etc.). Estos datos pueden ser clave para reconstruir los segundos previos al siniestro. Sin embargo, existen retos:
- Protección de datos: La legislación sobre privacidad puede limitar el acceso a datos almacenados en el vehículo.
- Herramientas de lectura específicas: A menudo, los dispositivos OEM requieren software propietario para extraer la información, dificultando la labor pericial si no se dispone de colaboración con el fabricante.
b. Análisis de daños y deformaciones
La estructura de los VE puede comportarse de forma distinta en una colisión. Por ejemplo:
- Refuerzo del compartimento de baterías: Puede modificar el patrón de deformación y absorción de energía en un impacto lateral o inferior.
- Materiales compuestos ligeros: En aras de compensar el peso de las baterías, muchos VE emplean materiales que pueden fracturarse o comportarse de manera diferente a los metales tradicionales.
3. Riesgos específicos en la intervención forense
El trabajo en el lugar del siniestro y la manipulación posterior del vehículo eléctrico implican riesgos añadidos:
a. Riesgo eléctrico
- La tensión de funcionamiento puede superar los 400V, llegando incluso a 800V en algunos modelos.
- Si el sistema eléctrico queda dañado en el accidente, puede haber presencia de corriente en zonas accesibles o en contacto con fluidos derramados.
Recomendaciones:
- Utilizar equipos de protección homologados (guantes aislantes, detector de tensión).
- Esperar a que los equipos de bomberos certifiquen la desconexión de alta tensión antes de intervenir.
b. Riesgo de incendio y reacción térmica
- Las baterías de iones de litio, si se ven comprometidas, pueden sufrir reacciones térmicas incontroladas (thermal runaway), generando incendios difíciles de extinguir, con emanación de gases tóxicos.
Implicación pericial:
- En algunos casos, los restos del vehículo quedan inutilizables para el análisis técnico tradicional. Es fundamental documentar rápidamente la escena mediante fotogrametría, escaneo láser o dron.
4. Nuevas líneas de investigación pericial
Ante esta evolución tecnológica, el perito especializado en accidentes de tráfico debe actualizar su formación en los siguientes aspectos:
- Interpretación de datos de vehículos conectados (V2X).
- Reconocimiento de sistemas ADAS (Asistencia Avanzada a la Conducción) y su intervención en el accidente.
- Conocimiento básico de baterías, electrónica de potencia y arquitectura eléctrica automotriz.
- Coordinación con cuerpos de bomberos o unidades especializadas en vehículos eléctricos.
5. Conclusiones
La presencia cada vez más habitual de vehículos eléctricos en el parque automotor introduce una serie de variables que transforman la manera en que deben analizarse los accidentes de tráfico. Los riesgos eléctricos, las particularidades estructurales y las diferencias en comportamiento dinámico requieren una adaptación metodológica profunda por parte de los profesionales de la reconstrucción.
Más allá de los desafíos, los vehículos eléctricos también suponen una fuente valiosa de información electrónica que, bien gestionada, puede enriquecer la precisión de los informes periciales y fortalecer las conclusiones judiciales.
Recomendaciones finales para gabinetes periciales
- Invertir en formación específica sobre electromovilidad.
- Adquirir herramientas compatibles con protocolos de diagnóstico de VE.
- Establecer protocolos de seguridad adaptados.
- Colaborar con fabricantes y talleres especializados para acceder a información técnica.
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