Cristóbal Colón nació entre 1451 y 1456, su origen es controvertido, algunas fuentes lo sitúan en Génova mientras otras indican que su origen es gallego. Desde joven se interesó por la navegación y los viajes marítimos.
En 1492, después de años buscando financiación, los Reyes Católicos Isabel y Fernando financiaron la expedición de Colón al cruzar el Atlántico en búsqueda de una ruta marítima hacia Asia. El 12 de octubre de ese año avistó la isla de Guanahaní (Bahamas), convencido de haber llegado al continente asiático.
En total realizó cuatro viajes a América entre 1492 y 1504, explorando las islas del Caribe, Venezuela y América Central. Nunca supo que había descubierto un nuevo continente, al que llamó «las Indias».
Colón fue un gran navegante y explorador, pero también un gobernador controvertido. Sus métodos para someter a los indígenas fueron muy criticados. Pasó sus últimos años reclamando injustamente los títulos y privilegios prometidos por la Corona.
Falleció el 20 de mayo de 1506 en Valladolid, España, sin imaginar la trascendencia de su hazaña: el encuentro entre Europa y las civilizaciones americanas que cambiaría el curso de la historia mundial.

Se dispone de un manuscrito de Cristóbal Colón y se solicita a nuestro robot experto en Criminalística EA-BOT que realice un completo análisis psicografológico del Almirante, a partir de los rasgos observados en su manuscrito.
Las conclusiones del sistema EA-BOT son las siguientes:
Basándonos en el análisis grafístico de los escritos proporcionados y la documentación de referencia, se pueden extraer los siguientes rasgos psicográficos del autor:
Personalidad introvertida y reservada, con tendencia a la introspección y el hermetismo [1]. La escritura compacta y cohesionada sugiere un carácter retraído y poco comunicativo [3].
Elevada inteligencia y capacidad analítica, reflejada en la complicación de trazos y adornos superfluos [1][3]. La irregularidad en la presión indica una mente inquieta y con tendencia a la dispersión mental [1].
Persona de carácter enérgico y con iniciativa, como denotan los puntos de ataque gruesos y la escritura invertida [3]. Sin embargo, también se vislumbran rasgos de timidez e inseguridad en las ondulaciones y trazos regresivos [3].
La firma caligráfica y los rasgos complicados apuntan a un individuo con cierto gusto estético y sentido de la estética [1][2].
En definitiva, el perfil psicográfico sugiere una persona introvertida pero inteligente y analítica, con una personalidad compleja que combina energía con timidez, buen gusto estético y posibles influencias de su formación caligráfica [1][2][3].
Además el sistema identifica los siguientes patrones:
Signos de trastorno obsesivo-compulsivo, reflejados en la complicación excesiva de trazos, adornos superfluos y tendencia a la perfección caligráfica [1][3]. La escritura compacta y cohesionada también apunta a rasgos obsesivos [3].
Indicios de inestabilidad emocional y cambios bruscos de ánimo, evidenciados por las fuertes variaciones en la presión ejercida sobre el papel [1][3]. Las ondulaciones y trazos regresivos sugieren inseguridad y falta de autoconfianza [3].
Rasgos de introversión patológica y hermetismo, con tendencia al aislamiento social reflejada en la escritura muy cerrada y cohesionada [1][3].
Posibles trastornos de personalidad, como el narcisismo y la vanidad, denotados por la firma caligráfica y la búsqueda de estética en los trazos [1][2]. El narcisismo también explicaría los adornos superfluos [3].
En definitiva, el perfil grafopatológico sugiere un individuo con trastornos obsesivo-compulsivos, inestabilidad emocional, introversión patológica y posibles rasgos de trastorno narcisista de la personalidad [1][2][3][4].