
El asesinato de la psicóloga Anna Permanyer en 2004 conmocionó a la sociedad barcelonesa. Más allá de la brutalidad del crimen, este caso destacó por la aplicación crucial de la grafología forense en la investigación, lo que permitió esclarecer los hechos y llevar a los culpables ante la justicia.
Antes de comenzar: ¿Quién fue Anna Permanyer?
Anna Permanyer fue una psicóloga barcelonesa de 53 años, casada y madre de cuatro hijos. El 27 de septiembre de 2004, desapareció tras acudir al edificio Atalaya en la Avenida Diagonal de Barcelona para reunirse con su inquilina, Carmen Badía, con el fin de negociar la venta de un piso y el alquiler de una plaza de aparcamiento.
Desaparición y Hallazgo del Cuerpo
El 27 de septiembre de 2004, Anna Permanyer acudió al edificio Atalaya, situado en la Avenida Diagonal de Barcelona, para reunirse con su inquilina, Carmen Badía, con el propósito de negociar la venta de un piso y el alquiler de una plaza de aparcamiento. El portero del edificio confirmó haber visto a Permanyer entrar, pero nadie la vio salir. Días después, el 7 de octubre, su cadáver fue encontrado en un descampado cerca de Sitges (Garraf), envuelto en una sábana y con signos de violencia en la cabeza.
La Investigación y el Papel de la Grafología
Las sospechas recayeron rápidamente sobre Carmen Badía, quien había sido la última persona en contactar con la víctima. Badía presentó un contrato de arras por la compra del piso, supuestamente firmado por Permanyer. Sin embargo, la familia de la víctima aseguró que Anna no tenía intención de vender la propiedad. Aquí es donde la grafología forense desempeñó un papel fundamental.
Análisis del Contrato de Arras
Expertos grafólogos fueron convocados para analizar la autenticidad de la firma de Permanyer en el contrato. Los peritos de la acusación determinaron que, aunque la firma correspondía a la de Anna, presentaba irregularidades significativas que indicaban una «alteración emocional muy importante». Se observaron «cambios bruscos» en la escritura, típicos de una persona que firma bajo coacción o en una situación de estrés extremo. Estas conclusiones sugirieron que Permanyer pudo haber sido obligada a firmar el documento bajo amenaza.
Cartas Anónimas Amenazantes
Además del contrato, se encontraron cartas anónimas amenazantes dirigidas al esposo de Permanyer tras el hallazgo del cadáver. Los grafólogos de la acusación identificaron una «total correspondencia» entre la caligrafía de estas cartas y el diario personal de Carmen Badía, lo que fortaleció la hipótesis de su implicación directa en el crimen.
Intento de Destrucción de Evidencias
El 15 de octubre de 2004, se produjo un incendio en el piso 11-E del edificio Atalaya, donde Badía había residido anteriormente. La investigación concluyó que el incendio fue provocado con la intención de destruir pruebas relacionadas con el asesinato de Permanyer. Este acto evidenció un intento deliberado de eliminar cualquier rastro que pudiera vincular a Badía con el crimen.
Conclusión y Sentencias
Gracias a la intervención de la grafología forense y otras pruebas periciales, se logró demostrar la implicación de Carmen Badía en el asesinato de Anna Permanyer. En 2008, Badía fue condenada a 24 años de prisión por asesinato y extorsión. Posteriormente, en 2012, recibió una condena adicional de cuatro años por el incendio intencionado del piso, destinado a destruir evidencias.
Este caso ejemplifica cómo la grafología forense puede ser una herramienta determinante en la resolución de crímenes complejos, aportando evidencias clave que, combinadas con otras disciplinas forenses, permiten esclarecer los hechos y garantizar que se haga justicia.
Para una comprensión más profunda del caso, se recomienda visualizar el siguiente video:
42. Anna Permanyer, desaparecida en Barcelona (Catalunya, 2004)
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