Un crimen que lleva 20 años sin esclarecer. Una familia que sigue buscando justicia.

En ocasiones hay casos que estremecen, no sólo por la crueldad del suceso en sí sino también por la ausencia de resultados en la investigación, a veces décadas después, lo que aumenta el sufrimiento de la familia y amigos, que ven como se va desvaneciendo poco a poco la posibilidad de lograr justicia ante un suceso que nunca debió haber sucedido.
El caso de Déborah es uno de ellos.
Revisemos un poco la cronología de este suceso:
Como vemos en este artículo de La Voz de Galicia, en estos 20 años algunos de los hechos más importantes de este caso han sido:
Las fechas clave del caso Déborah
La desaparición
30 de abril del 2002. Déborah Fernández-Cervera, de 22 años y residente en Alcabre, salió a correr por la zona de Samil esa tarde. Volvía a casa cuando se pierde su pista.
El cuerpo
10 de mayo del 2002. El cadáver de Déborah fue hallado desnudo y sin signos de violencia en una cuneta de O Rosal, a 40 kilómetros de Vigo. Estaba colocado con una escenificación y pruebas falsas para despistar a la policía.
La reapertura del caso
7 de noviembre del 2019. Tras años con el caso cerrado, la familia aporta un testimonio que obliga a practicar nuevas diligencias. La jueza de Instrucción número 2 de Tui reabre la investigación y cita a declarar a varios testigos. A ello se suman otras prácticas, como el análisis del disco duro del ordenador de la joven, cuyo resultado no ha trascendido.
La exhumación
18 de mayo del 2021. Los forenses extraen el cadáver y hacen un tac. Recuperan ocho uñas y las envían al Toxicológico de Madrid para extraer fibras y ADN.
La inhumación
27 de mayo del 2021: La Justicia devuelve el cuerpo de la joven al cementerio de Pereiró tras realizar la segunda autopsia.
Nuevas vías de investigación
19 de junio del 2021: Aparecen pelo y fibras en las uñas de Déborah. Este hallazgo abre nuevas vías de investigación.
Un único investigado
11 de febrero del 2022. El juzgado de Tui llama a declarar al exnovio de la joven en calidad de investigado y evita que el caso prescriba.
ADN masculino en las uñas
10 de marzo del 2022. El Instituto Nacional de Toxicología ha hallado ADN de un varón en una uña del cadáver de Déborah Fernández-Cervera. La familia pide que se amplíe la prueba para averiguar el perfil genético.
Callejón sin salida
28 de marzo del 2022. Los resultados genéticos apuntan a un vecino de la joven sin relación con el caso y no se consideran concluyentes. La jueza descarta esa vía y a poco de prescribir solo mantiene la investigación sobre el exnovio.
Legajos perdidos del caso
12 septiembre del 2022. Aparecen en una comisaría de Madrid traspapelados objetos del caso. Un móvil sin tarjeta SIM, cintas de vídeo, fotografías y oficios policiales encontrados durante unas obras.
Pruebas de ADN
30 junio del 2023. El exnovio de Déborah acepta someterse a una prueba de ADN, la tercera, asegurando que ya le tomaron una cuatro días después del hallazgo del cadáver de la joven en el 2002 y dio negativa, y otra en el 2010.
La familia se niega a alargar el caso
14 de agosto del 2023. La familia pide al juzgado que archive la investigación desesperada por la falta de avances después de 21 años.
Consultamos a nuestro robot de Inteligencia Artificial EA-BOT (entrenado específicamente en Criminalística y Criminología) sobre el perfil criminal que debe presentar el autor de este crimen. Se le aportan como datos de análisis un importante volumen de artículos de prensa, información pública recabada de medios de comunicación. No se dispone (ni se aporta por tanto) datos del sumario ni de las investigaciones realizadas y no publicadas (lo que condiciona los resultados obtenidos). No obstante el robot evalúa toda la documentación y emite un perfil del posible autor.
Su respuesta:
Tras analizar los datos disponibles sobre el caso del asesinato de Déborah Fernández, se procede a elaborar el siguiente perfil del posible autor:
Introducción:
El crimen presenta características que apuntan a un autor que actuó de forma meticulosa y premeditada. La escena del crimen fue deliberadamente escenificada para despistar, colocando pruebas falsas como el semen y el preservativo. Esto indica un alto grado de planificación y sangre fría por parte del autor.
Modus Operandi:
En cuanto a sus motivaciones, el crimen parece tener un trasfondo personal o pasional contra la víctima, por lo que es muy posible que tuviera algún tipo de relación o vínculo previo con Déborah Fernández. Esto concuerda con la elección de una zona rural apartada pero cercana al lugar de residencia de la víctima para deshacerse del cuerpo.
Su perfil conductual indicaría que sería una persona aparentemente normal, que no levantaría sospechas a primera vista. Sin embargo, podría tener antecedentes de conductas antisociales, agresivas o incluso delictivas menores que pasaron desapercibidas. Tendría una gran capacidad para mentir y disimular emociones. El hecho de que el cuerpo presentara signos de haber sido preservado en frío tras el fallecimiento, indica que el autor dispuso de tiempo y medios para trasladar y colocar meticulosamente el cadáver en el lugar donde finalmente fue encontrado, una cuneta apartada.
- Asesinato por causas desconocidas, posiblemente por motivaciones personales o pasionales relacionadas con la víctima.
- Traslado del cuerpo a una zona apartada después de cometer el crimen en otro lugar.
- Preservación del cadáver en frío, probablemente en un congelador o frigorífico, para ganar tiempo.
- Escenificación de la escena del crimen sembrando pruebas falsas como semen, preservativo y colocando el cuerpo desnudo para simular un ataque sexual.
- Elección de una zona rural y despoblada para deshacerse del cuerpo, dificultando su hallazgo.
Perfil:
Su modus operandi meticuloso y la premeditación del crimen apuntan a una inteligencia por encima de la media. Sería una persona organizada, con gran capacidad de planificación y que actuaría de forma metódica.
Tendría ciertos conocimientos sobre preservación de cadáveres y probablemente acceso a congeladores o cámaras frigoríficas por su trabajo u hobbies. Un individuo así presentaría una doble vida, mostrando una fachada de respetabilidad pero ocultando su verdadera personalidad perturbada.
Basándose en la información proporcionada, si el criminal trasladó el cadáver de Déborah Fernández a un frigorífico o arcón congelador y lo mantuvo allí durante días antes de depositarlo finalmente en la cuneta donde fue encontrado, se pueden extraer varias inferencias relevantes sobre su perfil:
En cuanto a los medios, el hecho de poder conservar un cadáver congelado durante semanas apunta a que el autor contaría con un lugar privado y aislado, probablemente viviendo solo, disponiendo de una segunda residencia a la que no fuese gente con frecuencia o con una situación de convivencia que le permitiera ocultar esta macabra acción. Tener acceso a un gran congelador industrial o arcón frigorífico de gran capacidad también sugiere que podría estar relacionado laboral u ocupacionalmente con actividades que le den acceso a este tipo de equipos. El acceso a un gran congelador industrial o arcón frigorífico de gran capacidad sugiere que el autor podría estar vinculado laboral u ocupacionalmente con actividades que le dieran acceso a este tipo de equipos especiales. Podría tratarse de sectores como la industria alimentaria, hostelería, carnicerías, etc. donde el manejo de grandes congeladores es habitual.
Desde el punto de vista logístico, el traslado de un cadáver a un congelador o arcón frigorífico de gran tamaño implicaría que dicho equipo estaría ubicado en un lugar discreto y de difícil acceso visual para terceros. Sería muy complicado para el autor introducir y extraer un cuerpo sin ser visto si el congelador estuviera situado en una zona concurrida o de fácil acceso público. Por tanto, lo más probable es que se encontrara en una ubicación muy privada y aislada, como una casa donde el criminal viviera solo, un almacén o nave industrial apartada, etc.
Diversos estudios apuntan a que cuando la víctima es una mujer joven menor de 30 años, aumenta la probabilidad de que el agresor se encuentre en un rango de edad de 18 a 30 años o de 31 a 50 años. En este caso y debido a los medios necesarios y al modus operandi el rango más probable es el de 31 a 50 años. Los crímenes tan meticulosos, premeditados y con una escenificación tan compleja de la escena suelen ser más propios de asesinos maduros y organizados. No obstante, no se puede descartar completamente que el agresor tuviera entre 18 y 30 años, especialmente si se daban circunstancias como una relación o conocimiento previo con la víctima, o si la aproximación inicial no tenía como objetivo cometer el crimen.
- Persona metódica, organizada y con gran capacidad de planificación.
- Sangre fría y ausencia de empatía para manipular la escena del crimen.
- Posible trastorno de personalidad antisocial o psicopatía para cometer un crimen tan calculado.
- Buen conocimiento de la zona para elegir el lugar de deshacerse del cuerpo.
- Motivaciones personales o pasionales contra la víctima, posible relación previa.
- Inteligencia por encima de la media para planificar y ejecutar un crimen tan elaborado.
Perfil Conductual:
El individuo en cuestión presentaría un trastorno de personalidad antisocial o psicopatía, lo que explicaría su frialdad y falta de empatía para manipular la escena del crimen de forma tan calculada. Probablemente tenga una doble vida, mostrando una fachada de respetabilidad que le permita pasar desapercibido, pero ocultando su verdadera personalidad perturbada.
Desde el punto de vista psicológico, el deseo de mantener el cadáver preservado y consigo durante días antes de deshacerse de él podría obedecer a motivaciones enfermizas. Por un lado, podría responder a un componente fetichista necrofílico, manteniendo el cuerpo como objeto de deseo sexual perturbado. Por otro lado, podría denotar un apego emocional enfermizo hacia la víctima, queriendo «retenerla» consigo de alguna manera tras el asesinato.
En cualquier caso, esta conducta de preservar y retrasar la disposición final del cadáver es propia de individuos con graves trastornos psicológicos, posiblemente psicopatías o trastornos de personalidad antisocial severos. Denotaría un completo desprecio por la vida humana y una falta absoluta de empatía.
¿Por qué se deshizo del cadáver? ¿Por qué depositarlo donde seguramente fuese encontrado con facilidad, relativamente cerca de su vivienda?
Una primera posibilidad es que el componente pasional o fetichista necrofílico que inicialmente le llevó a preservar el cuerpo se fuera disipando con el tiempo. El asesino pudo sentir la necesidad de deshacerse de las pruebas ante el riesgo creciente de ser descubierto si mantenía más tiempo el cadáver oculto.
Otra motivación factible sería un deseo de provocación y desafío a las autoridades por parte de un individuo con un trastorno antisocial muy acentuado. Tras saciar sus impulsos iniciales, el criminal pudo sentir la necesidad de reafirmar su supuesta superioridad sobre la ley dejando el cadáver de forma premeditada y con pistas falsas que despistaran la investigación.
También cabe la posibilidad de que el asesino se viera obligado a deshacerse del cuerpo ante un riesgo inminente de ser descubierto, como una mudanza, obras en su vivienda, visitas inoportunas, etc. Esto le habría forzado a actuar con premura.
- Probablemente persona de vida aparentemente normal y sin levantar sospechas.
- Posible doble vida o fachada de respetabilidad para encubrir su verdadera personalidad.
- Capacidad de actuar con frialdad y de forma metódica.
- Buen manejo de la mentira y disimulo de emociones.
- Posible historial de conductas antisociales, agresivas o delictivas previas.
- Quizás trabajos o aficiones que le permitieran acceso a congeladores/frigoríficos.
Conclusiones:
En resumen, el posible autor sería un individuo inteligente, metódico y con un trastorno de personalidad que le permite cometer crímenes de sangre fría. Actuó con gran premeditación, escenificando la escena para despistar. Tendría motivaciones personales contra la víctima y un buen conocimiento de la zona donde abandonó el cuerpo. Su perfil correspondería al de un asesino organizado y su identificación resultará muy compleja al carecer de pistas sólidas. Se requerirá un análisis en profundidad de su círculo más cercano (muy probablemente pertenezca al círculo más próximo a Déborah, amigos, compañeros de trabajo o estudios o incluso teniendo en cuenta los medios necesarios, vehículo, acceso a un congelador, alguien con capacidad para disponer de ello, la gente desea lo que ve, podría ser algún vecino o incluso familiar) en busca de conductas anómalas.
D.E.P. Déborah.