
El análisis forense de imágenes constituye uno de los mayores retos de la peritación tecnológica debido a la ausencia de protocolos estandarizados absolutos, la variabilidad en la eficacia de las herramientas de software y el desconocimiento generalizado de los principios científicos y tecnológicos subyacentes a la formación de la imagen digital. Entre las prácticas más delicadas y controvertidas destaca la ampliación de imágenes mediante técnicas de interpolación, procedimiento que, mal aplicado o insuficientemente documentado, puede comprometer gravemente el valor probatorio de la evidencia y distorsionar la percepción del tribunal sobre los hechos objeto de análisis.
Fundamentos de la Interpolación en Imágenes Digitales
La interpolación constituye un proceso matemático mediante el cual se estiman valores de píxeles inexistentes a partir de los píxeles conocidos de una imagen original. Cuando se amplía una imagen digital, el software debe «inventar» información para rellenar los espacios entre los píxeles originales, creando nuevos píxeles mediante algoritmos que calculan valores intermedios basándose en los píxeles circundantes.
Este proceso no recupera información real que estuviera presente en la escena original, sino que genera datos sintéticos mediante estimación estadística. Existen diversos algoritmos de interpolación con diferente complejidad: desde métodos simples como el vecino más próximo o interpolación bilineal, hasta técnicas sofisticadas como interpolación bicúbica o algoritmos de súper resolución basados en múltiples fotogramas.
El peritaje de imágenes digitales requiere un análisis que va más allá de las propias cualidades informáticas de los archivos, necesitando un estudio holístico que contemple todo el amplio espectro tecnológico sobre el que se sustenta la fotografía: óptica geométrica y ondulatoria, elementos de hardware de sensores, cálculos de interpolación colorimétrica, conversión de señal analógica a imagen digital, sistemas de compresión y artefactos visuales.
La Problemática del Software Automatizado de «Restauración»
Promesas Comerciales vs. Realidad Forense
En la última década ha proliferado software comercial que promete «restaurar», «mejorar» o «aumentar la resolución» de fotografías mediante inteligencia artificial. Estas herramientas utilizan algoritmos de aprendizaje profundo entrenados con millones de imágenes para ampliar fotografías hasta resoluciones de 4K, 8K o incluso superiores, reducir ruido, corregir desenfoques y restaurar rostros en fotos antiguas.
Sin embargo, bajo la terminología comercialmente atractiva de «restauración» o «mejora con IA», estos sistemas frecuentemente realizan operaciones que van mucho más allá de la simple interpolación matemática tradicional: amplifican, interpolan, interpretan y, fundamentalmente, crean contenido visual que no existía en la imagen original. Los algoritmos basados en inteligencia artificial no se limitan a calcular valores intermedios entre píxeles conocidos, sino que toman decisiones interpretativas sobre qué debería aparecer en zonas borrosas o de baja resolución basándose en patrones aprendidos de su base de datos de entrenamiento.
Creación de Contenido Sintético vs. Recuperación de Información
La diferencia fundamental entre interpolación tradicional y procesamiento mediante inteligencia artificial radica en que esta última genera contenido completamente nuevo basándose en probabilidades estadísticas de lo que «debería» estar presente según patrones previamente aprendidos. Por ejemplo, cuando estos sistemas «restauran» un rostro borroso, no están recuperando los rasgos reales de esa persona específica, sino sintetizando características faciales plausibles que el algoritmo considera estadísticamente compatibles con los píxeles degradados de la imagen original.
Este proceso de síntesis puede producir resultados visualmente impresionantes que superan aparentemente la calidad del original, pero presenta un riesgo forense crítico: la semejanza entre la imagen procesada y la realidad no tiene por qué ser alta. Podemos estar contemplando algo creado artificialmente que no se corresponde con lo que realmente ocurrió en la escena fotografiada. La textura de una prenda, los rasgos faciales específicos, los caracteres de una matrícula o los detalles de un objeto pueden haber sido «alucinados» por la inteligencia artificial basándose en sus datos de entrenamiento, no en la información óptica capturada originalmente por la cámara.
El Riesgo de la «Alucinación» Algorítmica
Los sistemas de inteligencia artificial aplicados a imágenes pueden producir lo que técnicamente se denomina «alucinaciones»: generación de elementos visuales que no estaban presentes en la entrada original. Cuando aplicamos estos sistemas a material probatorio, corremos el riesgo de que el algoritmo «invente» detalles críticos para la investigación:
- Un carácter alfanumérico de una matrícula que el algoritmo interpreta como probable pero que no corresponde al vehículo real
- Rasgos faciales sintetizados que alteran la identidad aparente de una persona, dificultando o falseando su identificación
- Texturas y patrones en objetos que el algoritmo considera plausibles pero que no existían en la realidad
- Contornos y bordes «mejorados» que modifican la geometría real de los objetos, alterando cálculos de distancias o posiciones
Este fenómeno resulta especialmente peligroso porque las imágenes procesadas con inteligencia artificial suelen presentar mejor apariencia visual que las originales degradadas, generando una falsa sensación de fiabilidad. Un testigo, perito o juzgador puede quedar más impresionado por una imagen nítida y detallada generada algorítmicamente que por una imagen original borrosa pero auténtica, sin comprender que la primera contiene elementos sintéticos potencialmente incorrectos.
Riesgos Perceptivos y Cognitivos de las Imágenes Interpoladas
Creación de Información Aparente
El principal riesgo de la interpolación radica en que genera la ilusión de mayor detalle sin aumentar realmente el contenido informativo de la imagen. Un observador no entrenado —incluyendo potencialmente jueces, magistrados o miembros de un jurado— puede interpretar erróneamente que una imagen ampliada y «suavizada» contiene más información fiable que la original, cuando en realidad solo presenta una extrapolación matemática o, en el caso de sistemas basados en inteligencia artificial, una reinterpretación sintética del contenido original.
Esta falsa sensación de claridad puede inducir a identificaciones erróneas, reconocimientos faciales infundados o lecturas de caracteres alfanuméricos (matrículas, documentos) que no existían con nitidez suficiente en la captura original. El cerebro humano tiende a completar patrones y reconocer formas incluso cuando la información es insuficiente o ambigua, fenómeno que se ve potenciado cuando una imagen interpolada presenta bordes aparentemente más definidos.
Artefactos y Distorsiones Visuales
Los algoritmos de interpolación pueden introducir artefactos visuales no presentes en la imagen original. Entre los más comunes se encuentran:
- Efecto de suavizado excesivo (blur): pérdida de bordes nítidos y aparición de transiciones difusas que enmascaran detalles reales
- Oscilaciones espurias: aparición de patrones ondulatorios artificiales, especialmente en zonas de alto contraste
- Halos y anillos: contornos artificiales alrededor de objetos debido a la respuesta del algoritmo en transiciones abruptas
- Distorsión cromática artificial: alteración de las relaciones de color originales por interpolación cromática de filtros tipo Bayer
- Sobre-nitidez artificial: aplicación automática de máscaras de enfoque que generan la impresión de mayor definición sin corresponder con información real
Estos artefactos pueden confundirse con características reales del objeto fotografiado, llevando a conclusiones periciales erróneas. Por ejemplo, un halo artificial podría interpretarse como reflejo o contorno de un objeto inexistente; una oscilación espuria podría leerse como texto o señalización.
Amplificación del Ruido Digital
La interpolación no solo amplía la señal útil de la imagen, sino también el ruido inherente al sensor y las imperfecciones del sistema de captura. Al ampliar digitalmente, estos defectos se magnifican y pueden ser erróneamente interpretados como información relevante. En condiciones de baja iluminación o con sensores de calidad limitada, la ampliación por interpolación puede transformar ruido aleatorio en patrones aparentemente coherentes, fenómeno que algunos algoritmos de inteligencia artificial intentan «corregir» sustituyendo el ruido por texturas sintéticas que consideran más plausibles.
Impacto en el Rigor del Informe Pericial
Compromiso de la Integridad de la Evidencia
El análisis forense se sustenta sobre principios fundamentales de integridad, autenticidad, trazabilidad y credibilidad. Cuando se aplica interpolación sin documentación exhaustiva, se compromete la relación causa-efecto: resulta imposible determinar qué elementos visuales provienen de la captura original y cuáles han sido generados artificialmente por el algoritmo.
Este problema se agrava exponencialmente cuando se emplean sistemas automatizados basados en inteligencia artificial, cuyo funcionamiento interno resulta opaco incluso para sus propios desarrolladores (fenómeno conocido como «caja negra»). Si el proceso de «mejora» no es perfectamente reproducible y transparente, la reproducibilidad del análisis queda comprometida, violando uno de los requisitos esenciales de la metodología forense.
La utilización de herramientas que prometen «restaurar» automáticamente fotografías mediante inteligencia artificial introduce una capa adicional de incertidumbre: no solo estamos ampliando, sino reinterpretando creativamente el contenido original según patrones estadísticos, lo que equivale a presentar como evidencia una reconstrucción hipotética en lugar de un registro fiel de la realidad.
Ruptura de la Cadena de Custodia Informativa
Aunque físicamente la evidencia original pueda preservarse intacta mediante copia forense certificada con hash criptográfico, la cadena de custodia informativa se ve afectada cuando se presentan ante el tribunal imágenes procesadas cuyo tratamiento no ha sido suficientemente explicitado.
El tribunal debe poder distinguir claramente entre la evidencia original y las versiones procesadas, comprendiendo exactamente qué operaciones se han realizado y qué limitaciones presentan. Cuando se utiliza software automatizado de «restauración» que realiza múltiples operaciones simultáneas (ampliación, reducción de ruido, corrección de enfoque, síntesis de texturas), resulta prácticamente imposible para el tribunal comprender la magnitud de la transformación realizada, especialmente si el perito presenta únicamente el resultado final sin advertir explícitamente sobre la naturaleza sintética de parte del contenido visual.
La ausencia de esta distinción clara puede llevar a la inadmisibilidad de la prueba, especialmente si la defensa argumenta que el procesamiento automatizado ha generado artificialmente elementos críticos en los que se basa la acusación.
Pérdida de Credibilidad Profesional
El perito forense debe acreditar un conocimiento adecuado de sus herramientas para poder explicar lo que consigue con ellas. Presentar imágenes procesadas mediante sistemas automatizados de inteligencia artificial sin advertir explícitamente sobre su naturaleza interpretativa y las limitaciones inherentes a estos sistemas, o peor aún, permitir que el tribunal las interprete como capturas mejoradas pero fieles a la realidad, constituye una negligencia profesional grave que puede derivar en la impugnación total del informe.
La credibilidad exige que todo lo que se haga sea demostrable. El perito debe ser capaz de explicar en términos comprensibles pero rigurosos la diferencia entre:
- Ampliar ópticamente (acercando la cámara al sujeto durante la captura)
- Ampliar digitalmente mediante interpolación matemática tradicional
- «Mejorar» mediante inteligencia artificial que sintetiza contenido nuevo basándose en probabilidades estadísticas
Cada uno de estos métodos tiene implicaciones radicalmente diferentes sobre la fiabilidad de la información visual obtenida y la correspondencia entre lo observado en la imagen procesada y la realidad física que se pretende documentar.
Cautelas Metodológicas Imprescindibles
Diferenciación Clara entre Original y Procesado
Todo informe pericial que incluya imágenes ampliadas o «mejoradas» mediante cualquier técnica debe contener una sección específica que explique:
- Que la ampliación constituye un proceso de generación sintética de píxeles basado en estimación matemática o interpretación algorítmica
- Que no se está recuperando información originalmente presente sino calculándola mediante aproximación o sintetizándola mediante inteligencia artificial
- Qué algoritmo concreto se ha empleado, su naturaleza (interpolación matemática tradicional vs. inteligencia artificial generativa), y cuáles son sus características, ventajas y limitaciones
- Qué artefactos visuales pueden haberse introducido en el proceso y qué elementos visuales pueden haber sido sintetizados sin correspondencia garantizada con la realidad
- Si se ha empleado software automatizado de «restauración» basado en inteligencia artificial, debe advertirse explícitamente que parte del contenido visual ha sido creado algorítmicamente y puede no corresponder fielmente con la realidad fotografiada
Las imágenes originales sin procesar deben presentarse siempre junto a las versiones procesadas, permitiendo al tribunal comparar ambas y evaluar por sí mismo el grado de transformación realizado.
Prohibición del Uso Exclusivo de Imágenes Sintéticas
Como principio fundamental, ninguna conclusión pericial debe basarse exclusivamente en elementos visuales que solo sean visibles en versiones procesadas mediante inteligencia artificial. Si un detalle crítico (carácter de matrícula, rasgo facial, objeto específico) no es discernible en la imagen original pero aparece nítidamente tras procesamiento automatizado, debe considerarse como no fiable para fines probatorios, dado que puede constituir una «alucinación» algorítmica sin correspondencia con la realidad.
Las imágenes procesadas mediante inteligencia artificial pueden utilizarse como material orientativo o ilustrativo de posibilidades compatibles con los píxeles originales, pero nunca como fuente primaria de información probatoria. Cualquier identificación, medición o análisis debe realizarse siempre sobre el material original, empleando las versiones procesadas únicamente como apoyo complementario y explicitando siempre esta limitación.
Cuantificación de la Incertidumbre
El informe debe incluir una valoración honesta de la confianza que puede depositarse en los elementos visuales observados en la imagen procesada. Si un carácter alfanumérico resulta legible solo tras procesamiento automatizado con inteligencia artificial, debe indicarse explícitamente que se trata de una interpretación algorítmica con grado de incertidumbre elevado, no de una lectura directa del contenido original, y que el carácter mostrado puede no corresponder con el real.
Esta cuantificación de incertidumbre puede realizarse mediante escalas cualitativas (alta confianza / confianza media / baja confianza / no fiable) o, cuando sea posible, mediante análisis estadístico de la probabilidad de error según las características del procesamiento aplicado.
Limitación de las Conclusiones
Las conclusiones derivadas de imágenes procesadas mediante sistemas automatizados de inteligencia artificial deben formularse con extrema prudencia y siempre en términos condicionales. Es preferible afirmar «el procesamiento algorítmico genera una interpretación visual compatible con la posible presencia de caracteres que podrían corresponder con…» que «la matrícula del vehículo es…».
Cuando la información visual resulte ambigua incluso tras procesamiento, el perito debe reconocerlo explícitamente, evitando forzar interpretaciones que excedan lo que la evidencia objetivamente permite afirmar. La integridad profesional exige admitir las limitaciones técnicas y advertir sobre la naturaleza sintética del contenido generado antes que ofrecer certezas infundadas sobre elementos que pueden haber sido creados artificialmente sin correspondencia con la realidad.
Documentación Exhaustiva del Proceso
Cada operación de procesamiento debe quedar registrada con precisión absoluta:
- Herramienta de software empleada (nombre comercial, versión exacta, fabricante)
- Tipo de algoritmo utilizado (interpolación matemática tradicional, súper resolución, inteligencia artificial generativa, etc.)
- Parámetros de configuración utilizados
- Factor de ampliación aplicado
- Operaciones adicionales realizadas automáticamente por el software (reducción de ruido, corrección de enfoque, síntesis de texturas, restauración facial, etc.)
- Hash criptográfico de la imagen antes y después del proceso
- Capturas de pantalla del flujo de trabajo completo
- Si se utiliza inteligencia artificial: indicación del modelo empleado, la base de datos del entrenamiento y si existen (que deberían existir) estudios de validación, los resultados obtenidos
Consideraciones Éticas y Deontológicas
Transparencia como Principio Rector
El perito forense actúa como auxiliar de la justicia, no como parte interesada en el resultado del proceso. Su función consiste en aportar conocimiento técnico objetivo que facilite la correcta valoración de la evidencia por el tribunal, no en «mejorar» artificialmente las pruebas para que resulten más favorables a una determinada tesis.
La transparencia exige comunicar no solo lo que se ha hecho, sino también lo que no se puede afirmar con certeza y, fundamentalmente, advertir cuando parte del contenido visual presentado ha sido creado algorítmicamente y puede no corresponder con la realidad. Ocultar las limitaciones inherentes al procesamiento mediante inteligencia artificial, minimizar su importancia o presentar imágenes procesadas sin advertencia clara sobre su naturaleza sintética constituye una mala praxis que puede tener consecuencias jurídicas graves.
Rechazo del Uso Forense de Herramientas Comerciales No Validadas
El perito debe resistir la tentación de emplear software comercial automatizado de «mejora» o «restauración» de imágenes simplemente porque produce resultados visualmente atractivos. Estas herramientas están diseñadas para aplicaciones estéticas o comerciales donde la correspondencia exacta con la realidad no resulta crítica, no para contextos forenses donde la precisión y autenticidad son requisitos absolutos.
La interpolación de imágenes y, especialmente, el uso de sistemas automatizados de «restauración» basados en inteligencia artificial, constituyen herramientas de doble filo en el contexto forense. Aunque pueden presentar resultados visualmente superiores a las imágenes originales degradadas, introducen el riesgo crítico de generar contenido sintético que no se corresponde con la realidad fotografiada.
El análisis forense de imágenes exige del perito no solo competencia técnica en el manejo de herramientas de procesamiento, sino también comprensión profunda de los fundamentos científicos de la imagen digital, capacidad para distinguir entre recuperación de información real y síntesis algorítmica, evaluación crítica de las limitaciones de cada técnica, y honestidad intelectual para comunicar tanto las certezas como las incertidumbres al tribunal, advirtiendo explícitamente cuando el contenido visual presentado incluye elementos creados artificialmente. La tentación de emplear software automatizado que promete «mejorar» o «restaurar» imágenes debe resistirse en contextos judiciales, priorizando siempre la fidelidad a la realidad sobre la apariencia visual. Solo así puede garantizarse que las evidencias visuales contribuyan efectivamente al descubrimiento de la verdad material, finalidad última de todo proceso jurisdiccional, en lugar de introducir elementos sintéticos que distorsionen la percepción de los hechos y puedan conducir a conclusiones erróneas con graves consecuencias para las partes implicadas.
En resumen, la evaluación forense de imágenes es un campo dinámico y esencial en la era digital, demandando rigor técnico y ético para garantizar resultados fiables.
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